El mineralograma de Boti
Boti es un gato de 10 años, esterilizado, que pesa 9,7 kg y tiene algo de sobrepeso. Vive en una casa con jardín, convive con otros animales y lleva una vida bastante tranquila, con poca actividad física.
Su alimentación habitual se basa en pienso y, aparentemente, todo seguía su curso normal. Sin embargo, empezamos a observar un cambio en su comportamiento: bebía más agua de lo habitual y orinaba con mucha más frecuencia.
Este cambio nos llevó a prestar más atención a su salud y a querer conocer mejor su situación. Por eso decidimos realizarle un mineralograma para conocer las concentraciones de distintos minerales y determinados metales, además de estudiar las relaciones entre algunos de ellos.
¿Y qué encontramos? Varios resultados que llamaron nuestra atención y que vamos a compartir contigo para que descubras qué información puede aportar un mineralograma.
El resultado: un vistazo al mineralograma de Boti
El informe muestra una representación gráfica de los minerales, sus relaciones y la presencia de metales pesados en el cuerpo. De un vistazo se puede apreciar varios puntos que llaman la atención.



Los resultados del mineralograma que más llamaron la atención
Magnesio (bajo)
Participa en el funcionamiento muscular y nervioso, así como en numerosas reacciones metabólicas. Una deficiencia real puede provocar debilidad y alteraciones neuromusculares.
Cromo (bajo)
Es un elemento estudiado por su posible relación con el metabolismo de la glucosa. Un valor bajo en pelo no permite concluir que exista una deficiencia nutricional pero puede darnos pistas.
Plomo (alto)
Es un metal tóxico sin función biológica beneficiosa conocida. Una exposición suficiente puede afectar al sistema nervioso, al aparato digestivo y a otros órganos.
Aluminio (alto)
No tiene una función esencial conocida en el organismo. Una exposición excesiva, dependiendo de su forma y duración, puede producir efectos tóxicos, especialmente sobre el sistema nervioso.
La idea clave
Un mineralograma permite observar diferentes elementos en una misma muestra e identificar cuáles se encuentran dentro o fuera de los intervalos
¿Qué podemos aprender de los resultados de un mineralograma?
El análisis no se limita a mostrar cifras. Sus resultados permiten identificar elementos que merecen atención, conocer la presencia de determinados metales y estudiar las relaciones entre minerales para obtener una visión más amplia del perfil de tu mascota.

Identificar valores minerales que merecen atención
Permite detectar valores fuera de los intervalos de referencia del informe y valorar si existen aspectos de su alimentación o estado nutricional que merecen atención.
Investigar posibles exposiciones ambientales
Conocer las concentraciones de metales tóxicos presentes en el pelo puede ayudar a identificar resultados que justifiquen investigar posibles fuentes de exposición ambiental.
Orientar su alimentación y suplementación
A partir del conjunto de resultados, el informe puede incluir recomendaciones de alimentación y suplementación adaptadas al perfil de tu mascota, para ayudar a valorar qué ajustes pueden ser adecuados.
¿Por qué se utiliza el pelo?
El pelo es un tejido que puede incorporar minerales y determinados elementos durante su crecimiento. Una vez incorporados a su estructura, algunos de estos elementos pueden permanecer en el pelo, lo que permite analizar su presencia tiempo después.
Además, al ser una muestra sencilla de recoger y manipular, resulta especialmente práctica para evaluar la presencia de elementos y posibles exposiciones ambientales.
Recogida sin molestias
Solo necesitas cortar unos pequeños mechones de pelo, sin agujas ni procedimientos invasidos
Muestra fácil de conservar
El pelo puede almacenarse y transportarse sin refrigeración.
Conserva información durante su crecimiento
Algunos elementos pueden permanecer en el pelo durante su crecimiento y conservación
Lo que aporta el mineralograma
1. Qué minerales aparecen en el pelo y en qué cantidad.
Por ejemplo, si el magnesio o el cromo presentan valores inferiores a los intervalos de referencia del informe, como ocurrió con Boti.
2. Si se detectan determinados metales.
Podemos conocer las concentraciones de elementos como el plomo o el aluminio y valorar si merece la pena investigar posibles fuentes de exposición.
3. Cómo se relacionan los minerales analizados.
El informe calcula proporciones entre elementos, como calcio/fósforo o sodio/magnesio, que el modelo HMV utiliza en su interpretación.
4. Qué recomendaciones propone el informe.
A partir de los resultados, puede ofrecer orientaciones individualizadas sobre alimentación y suplementación que conviene valorar con el veterinario.
Lo que no debemos concluir
1. Que un mineral bajo en el pelo significa que existe una carencia.
Un valor reducido de magnesio, por ejemplo, no demuestra por sí solo que nuestra mascota tenga un déficit de este mineral.
2. Que detectar un metal significa que existe una intoxicación.
Encontrar plomo o aluminio en el pelo no confirma una intoxicación ni permite determinar cuánto se ha acumulado en los órganos.
3. Que podemos diagnosticar una enfermedad.
El mineralograma no permite confirmar problemas renales, diabetes, alteraciones tiroideas u otras enfermedades. Para ello se necesitan las pruebas veterinarias correspondientes.
4. Que las recomendaciones sirven para cualquier mascota.
La alimentación y la suplementación deben adaptarse a su edad, enfermedades, tratamientos y necesidades nutricionales.
Cada mascota cuenta una historia diferente
El mineralograma de Bot nos permitió obtener información muy valios sobre su perfil mineral. Cada animal es único y sus resultados deben interpretarse siempre de forma individual, junto con la valoración de un veterinario y el resto de pruebas que sa necesario
Conocer el mineralograma para perros y gatos